viernes, 30 de julio de 2010

La muerte que va y viene


Después de cerrar los ojos, contaba los segundos entre cada respiración esperando que todo saliera bien, cuando giré la cabeza y miré por la ventana, mire al sol, como todos los días en un lento perecer, la luz se iba y entraba la angustia, es raro estar así aún más en mi caso que prefiero la noche que el día.


Sentí mucha calma cuando el cuerpo se hizo liviano y lo entendí todo mejor, no me estaba muriendo, era solo el dolor de cabeza que se me estaba pasando. Padezco de migraña desde niño, es una enfermedad familiar, mi abuela materna llegó a estar 3 días recostada después de haber perdido el sentido gracias a una jaqueca. Si llegase a tener hijos, espero que no sufran de eso.

miércoles, 14 de julio de 2010

Asi fué


Cuando era niño


Me costó varios años entenderlo, no recuerdo muy bien cuando fue que di por cierto que así eran las cosas y que yo no podía cambiarlas, simplemente pasan, cuando fui creciendo logré aceptar que tiene sus ventajas y sus desventajas, ahora, me es igual.

Soy hijo único, pero cuando era niño no sabía porque, mientras todos los niños a mi alrededor tenían hermanos yo no los tuve, tampoco tuve primos de mi edad, soy el último nacido en mi generación, la cuarta de mi familia y al principio me costaba trabajo entenderlo, pero como no hallaba razones para explicarme, crecí, sin traumas.

Con los años y al darme cuenta de mi situación, eso me dio ciertas ventajas, por ejemplo, no tuve que prestar el servicio militar, algo que en mi país suele producir algo de miedo entre los hombres a determinada edad ya que somos una nación con un conflicto armado y la verdad no me parecía muy “patriótico” recibir balas, mientras otros reciben medallas a mi nombre.

Desde la distancia de los años entendí que así es mejor y lo es porque en definitiva es la única manera que conozco de vivir, aprendí a hacer muchas cosas por mi propia cuenta ahí donde no estuvo el ejemplo de un hermano mayor y tampoco tuve que lidiar con los caprichos de un hermano menor, como para explicar los conflictos que aquello produce.

¿Alguien me puede explicar que se siente tener hermanos?

martes, 6 de julio de 2010

Poesia (Volver a lo mismo)


Lo mío con la poesía es una relación de ires y venires, me explico: me suele gustar por temporadas pero siempre vuelvo a los mismos autores y a los mismos poemas, quizás es porque no estoy preparado o porque la satisfacción que se produce al leer poesía la encuentro en otras manifestaciones artísticas, como digamos la música. Aquí les comparto algo del único autor de poesía que logra emocionarme y de quien no me cansaré nunca, se llama Leopoldo María Panero y su obra es tan prolífica, como caótica ha sido su existencia. También más abajo hay un enlace para quien quiera seguir leyendo de Panero, es una selección de poemas que hace la página A Media Voz.


Un loco tocado de la maldición del cielo

Un loco tocado de la maldición del cielo
canta humillado en una esquina
sus canciones hablan de ángeles y cosas
que cuestan la vida al ojo humano
la vida se pudre a sus pies como una rosa
y ya cerca de la tumba, pasa junto a él
una princesa.

"Poemas del manicomio de Mondragón"


Recopilación de poemas de Leopoldo María Panero

miércoles, 30 de junio de 2010

Cuando la música es una revelación


Hay música que llega como un don para el cual hay que estar preparado al momento de recibirla, es decir, no es música que llega o se escucha en un momento determinado porque si, tienen que jugar otras causas y factores para que ese don juegue un curso decisivo en quien lo recibe.

No hace mucho, tuve uno de esos momentos de revelación sonora gracias a la persona por la cual tengo la deuda de gratitud de tener este blog, fue una casualidad convertida en instante sublime el hecho de que este álbum me llegó cuando más lo necesitaba, pero menos lo esperaba.

Loreena McKennitt es una folklorista, antropóloga, compositora e interprete de música celta, nacida en Canadá en 1957 pero que gracias a sus raíces escocesas se ha dado a la tarea de estudiar y recopilar la tradición de sus antepasados, dando así lugar a una música que lleva a viajes sonoros por pasajes y lugares milenarios, esos donde la tradición oral se cruza con la magia del entorno donde es concebida y adquiere un aire místico que se vierte en delicadas melodías que no pertenecen a ningún tiempo o era en especifico, simplemente moran en quienes lo sienten.

Para quienes sientan interés en escuchar algo que va más allá de lo típicamente conocido hay que hacer click en el nombre del álbum.

Loreena McKennitt – The Book Of Secrets

martes, 1 de junio de 2010

Empacando


Me he propuesto empezar un viaje, el trayecto en distancia física es limitado, esa es la distancia que se mide, pero hay otra que tiene que ver con la percepción de las cosas, aquella puede ser cercana o inalcanzable según se tenga la disposición de alcanzar lo que se quiere.

Hoy me decidí a empacar lo que necesito, aquello que sea útil y práctico y desecharé lo que estorba, empezando por la memoria que se me convirtió en un desván de cacharros incómodos y rotos que ya nunca pude componer.

Alivianada la carga y con los pies marcando la dirección que debo empezar a transitar, es hora de hacer una visita a los amiguetes que se quedan y que posiblemente vea por última vez, pero eso será luego, por ahora hay que seguir organizando el equipaje.

martes, 25 de mayo de 2010

La quietud o el movimiento


Esta es la primera entrada que hago en este blog, que dicho sea de paso, es algo que quería hacer desde hace tiempo, pero que empiezo ahora que creo que la idea ha madurado lo suficiente y sé más o menos que quiero publicar aquí.


Normalmente pienso mucho acerca de la quietud o el movimiento, por una parte, me gusta moverme, desplazarme ir de un lado a otro, ya sea por gusto u obligación la idea de estar trasladándome me gusta, cuanto más larga tiende a ser la distancia más me entusiasmo, lo cual no quiere decir que no haya viajes largos que no se vuelvan agotadores, eso tiende a ocurrir.


Pero por otra parte suele suceder que me gusta la quietud, el estar en mis pequeños espacios contemplando en calma y en silencio las cosas que me gustan y cuando esa calma es quebrada por el deber de mis responsabilidades o por una adversidad y me veo obligado a moverme, me siento vulnerable, alterado e incluso indefenso.


Ahora, por razones con mucho peso específico, estoy empezando a planear un viaje a un sitio del que sólo tengo referencias, puede que sean muy precisas o muy vagas, si las circunstancias fueran distintas, el viaje que estoy planeando sería una cosa aterradora, incluso trataría de dilatarlo hasta el punto de forzar a cancelarlo, pero ahora no, ahora es distinto y siento que mis pasos deben conducirme al sitio que fue planeado como punto final de la travesía y el inicio de una nueva vida.